PILARES

Igualdad de género

La discriminación hacia las mujeres es estructural. En ese sentido, más de la mitad de la población de México es o ha sido discriminada debido a su género. Los estereotipos de género, en otras palabras, así como las ideas sobre lo que “deben ser” los hombres y las mujeres han permanecido por generaciones (CONAPRED, 2017). El 51.8 por ciento de la población vallesana, correspondiente a las mujeres, históricamente ha sido víctima de exclusión: en la escuela, en el trabajo, en el hogar, en las calles, en la política, en los medios, y en la academia, entre muchos otros espacios. La discriminación hacia las mujeres no es aislada ni fortuita: sucede diariamente en todos los ámbitos y se refleja en patrones de tratos desiguales, discriminatorios, generalizados y masivos.

Al reconocer que existen desigualdades de género, que éstas producen discriminación y que son un problema público que requiere atención por parte del Gobierno municipal, se buscará que la perspectiva de género sea incorporada en todas las políticas, a todos los niveles y en todas sus fases. Lo anterior requiere de una planeación coordinada entre unidades y áreas que comparten objetivos, metas y programas y que permita con esto generar sinergias para responder con efectividad a los problemas que enfrentan las mujeres.

Matriz de vinculación con los objetivos para el desarrollo sostenible
Transversalidad de la política de género

Los ODS consideran la igualdad de género en todas sus dimensiones, además de dedicarle un objetivo específico (ODS 5: Igualdad de género) (Instituto Nacional de las Mujeres, 2018). Las necesidades de las mujeres y las niñas son interdependientes y no se pueden ver de manera aislada. Por ejemplo, una niña que nazca en un hogar de bajos recursos (ODS 1: Fin de la pobreza) tendrá mayor probabilidad de contraer matrimonio antes de la edad adulta (ODS 5), mayor probabilidad de deserción escolar (ODS 4: Educación de calidad) y de embarazarse a una edad temprana (ODS 3: Salud y bienestar).

Solo con estas necesidades atendidas, podremos contribuir a una sociedad desarrollada y próspera. Esta es la indicación fundamental que da la Agenda 2030 a los gobiernos: las políticas públicas de cada país deben considerar las dimensiones de género en todos sus ejes, la denominada transversalidad de la política de género. Por ejemplo, una mujer que abandona una relación de maltrato necesita atención médica (ODS 3), acceso a la justicia (ODS 16: Paz, justicia e instituciones sólidas), un lugar seguro donde vivir (ODS 11: Ciudades y comunidades sostenibles) y un trabajo decente (ODS 8: Trabajo decente y crecimiento económico).

EJES